El sector que decide la carrera es el segundo
En un triatlón de larga distancia, la natación reparte pocos minutos y la carrera reparte muchos, pero la que decide la carrera es la bici. Salir un 5 % por encima de tu intensidad sostenible en el sector de ciclismo no te cuesta cinco minutos en la bici: te cuesta veinte o treinta en el maratón posterior, y en el peor de los casos te cuesta la carrera entera.
La referencia que se usa para eso es el factor de intensidad, la proporción entre la potencia media normalizada del sector de bici y tu potencia umbral. Las horquillas que mejor funcionan en la práctica son estas:
| Distancia | Intensidad en bici (% del umbral) | Duración de la bici |
|---|---|---|
| Sprint | 92 – 98 % | 30 – 45 min |
| Olímpico | 85 – 92 % | 60 – 80 min |
| Medio Ironman 70.3 | 76 – 84 % | 2 h 20 – 3 h 30 |
| Ironman 140.6 | 65 – 75 % | 4 h 30 – 7 h |
Fíjate en lo poco que se pedalea en un Ironman: por debajo de tres cuartas partes del umbral. Casi todo el mundo que revienta en el maratón de un Ironman lo hace porque pedaleó diez puntos por encima de esa cifra y se sintió estupendamente durante cuatro horas.
Correr después de la bici cuesta, y se puede cuantificar
Nadie corre en un triatlón el mismo ritmo que en una carrera a pie de la misma distancia. La penalización depende de tres cosas: la distancia (crece con ella), la intensidad a la que pedaleaste y tu experiencia acumulada haciendo transiciones. En un olímpico se pierden típicamente entre 10 y 25 segundos por kilómetro respecto a tu mejor 10 km; en un Ironman, la diferencia frente a tu mejor maratón puede pasar de 60 segundos por kilómetro.
Las transiciones también son tiempo
En un triatlón popular, T1 y T2 suelen sumar entre tres y seis minutos, y en un Ironman con bolsas y carpa fácilmente ocho o diez. Es tiempo que aparece en el resultado oficial y que casi nadie incluye cuando calcula su objetivo, lo que produce esa sensación tan común de "he ido a mi ritmo y he acabado cinco minutos por encima de lo previsto".

